La avicultura moderna opera con densidades que favorecen la propagación de patógenos por el aire. La nebulización con dióxido de cloro permite desinfectar el ambiente y las superficies sin dañar a las aves ni dejar subproductos tóxicos.
A diferencia del cloro convencional, el ClO₂ actúa por oxidación selectiva y mantiene su eficacia en un rango amplio de pH. Esto lo hace ideal para naves, líneas de proceso y agua de bebida.
Diseñamos protocolos de dosificación y monitoreo para que el residual se mantenga en el nivel correcto en todo momento.


